Dulzaines y tamboriles.                                                             Foto: Marta Sastre Calderón

 

Santa Águeda llevada en andas por las mujeres.                    Foto: Marta Sastre Calderón

 

"El tamboril y la dulzaina les anuncian desde muy temprano que aquel es día de asueto y holganza; los dos alcaldes primero y segundo, se disponen a ceder su autoridad, en honor de su santa patrona, a las lindas alcaldesas que, engalanadas con todo el lujo zamarriego, se presenten a recibir de manos de sus esposos la vara de la justicia y la autoridad que aquella vara representa, quedando reducidos los alcaldes, así como todos los maridos, a la obediencia y servidumbre, porque como dicen en el pueblo, aquel día mandan ellas". (Julio Caro Baroja. La fiesta de Santa Águeda).

La festividad litúrgica de Santa Águeda es el 5 de febrero pero por aquello de las servidumbres de la  modernidad en Villoslada se celebra el siguiente fin de semana de febrero. Y en lo sustancial la descripción de Caro es válida para nuestra celebración. Las mujeres organizan y protagonizan la procesión, la integran, la llevan a cabo y la festejan. Y cuando acaba la procesión siguen llevando ellas el peso de la fiesta. A los hombres sólo les queda ser testigos de todo ello. Porque ese día, como en otras muchas partes de Segovia, las mujeres siempre han mandado.

Hasta estas fotos tienen firma femenina: Marta Sastre Calderón.

 

La Alcaldesa de este año con su vara de mando.                Foto: Marta Sastre Calderón

 

Santa Águeda llevada en andas por las mujeres.                    Foto: Marta Sastre Calderón Santa Águeda llevada en andas por las mujeres.                    Foto: Marta Sastre Calderón