Hablar sobre la cultura de un lugar es hacerlo sobre un amplio cúmulo de objetos y circunstancias que van desde su patrimonio monumental hasta su memoria y sus costumbres, pasando por algo tan obvio que muchas veces se olvida de tratar, aún siendo la base sobre la que se asienta todo lo demás, porque se trata nada menos que conocer a los que lo construyen y mantienen día a día : quiénes son los que forman ese lugar.

Y resulta que toda esa masa humana, generadora, mantenedora y dueña de su propia cultura, tiene nombre y apellidos, y de eso vamos a hablar, aunque sea someramente, en el apartado quienes somos.

Tenemos que considerar también algunas de sus costumbres: sus Fiestas, sus deportes, su matanza, etc. Porque las costumbres de los lugares forman parte de su propia personalidad  de manera tan íntima como sus propios habitantes.

Y por supuesto, tenemos que conocer los monumentos que pueda haber en el lugar sobre el que tratemos. Porque los monumentos son el patrimonio (natural o artístico) que cada generación recibe de sus mayores y debe legar a las posteriores, y que constituyen el hábitat en el que se desarrolla gran parte de la vida de sus gentes.

Villoslada es eso: el conjunto de quienes somos, con nuestras costumbres, nuestra forma de ser y nuestros monumentos.